Siempre hubo una vez

 

Proveniente del proyecto.

Tutti Frutti, Con Cierto Batido Barroco

“Siempre hubo una vez”.

Una relación con el tiempo.

Una relación con los sucesos.

Varias maneras de contarlo.

Una extraña duda entre lo que hubo, lo que hay y lo que  habrá.

Una extraña manera de insistir infinitamente en el principio,

y una, no menos, extraña manera de prolongarlo en el cuento.

Luego lo que sucedió y lo que ha de suceder.

El siempre de los mortales, la limitación.

El inmortal siempre, una sentencia de los cuentos... y a veces...

          

 

 Memoria herida 

            La ambigüedad de una frase. El “Semper” (lat) de, en todo o cualquier tiempo; el “hubo”, pasado del verbo haber, y este ultimo, coquetería de lo que hay, o existe en el momento. El “siempre hubo una vez”, como una sentencia generalizadora de todos los tiempos pasados, como la persistencia en el principio de un tipo de sucesos, y no exclusivamente como la remisión al –también incomprendido, agotado y limitante– “Había una vez”, conque se comienzan a alimentar la potestad de crear historias, “fantasías” “infantiles” y del hombre.          

            Sólo la poesía pone en lugar seguro a los que naufragan en imágenes y palabras. El cuento en cambio, es solamente un juego, un artificio. El cuento, es un regreso a lo anterior, a lo sucedido, a lo ya dicho, a lo ya escrito. Difícil encontrar otro recurso: todos, y todo el tiempo insisten en que lo veamos, y lo leamos. Insisten en que creamos como dicen ellos que fue, y como dicen ellos que es. Insisten en que tengamos la certeza de que es y fue como ellos dicen, más que en saber si es o fue “realmente”. 

           

  La Historia del Tabaco.           

La Historia, para este castigado, es una compilación de cosas contadas. Y si, como sabemos, todo tiene su historia. Esta podría ser, perfectamente, mi historia de la dignificación o magnificencia de ciertas imágenes –tratadas a través de la autorepresentación y de la cita textual–, de los objetos –de consumo intelectual, occidental– y, por que no, la historia de las maneras de contar.

Una sentencia lleva al espectador de la historia de una imagen a la historia de la otra y así hasta regresar. Se niega, en un juego peligroso, la facultad que pudiera tener una imagen, u objeto de definir o representar un sujeto. Se cuestionan sus investiduras.

 

Esto no es una manzana.

          Una invitación peligrosa a la redenominación de los objetos, a la búsqueda de información, una renegociación de la relación entre sucesos-espacio-tiempo.  

Una invitación.  A la des-estabilización de blancos predeterminados como centros, por ejemplo: el proyecto hace uso de la pintura de la representación sólo como recurso visual para la construcción de un objeto, a fin con la concepción y presentación de un discurso, no en función de una búsqueda de valores pictóricos propiamente dicho –algo que se percibe por la utilización del enmarcado exuberante, característico de las representaciones de personajes vinculados a la vida socio-política, que son actualmente piezas museísticas–. Lo mismo con relación a objetos que apelan a la infranqueable posición de intocables e inconsultables, como esas grandes enciclopedias, que desde lo alto de un librero se nos muestran como poseedoras de una verdad absoluta, a la que difícilmente tendremos acceso. Así, y por las dimensiones y características de las piezas, se invita también, a la sonrisa –y por que no, a la riza–.   

           

Ceci n´est pas une pipe.  

De las estrategias

Al transitar por estas piezas, se percibe la utilización de una estrategia irónica que se destacaría, por el quiebre entre significante y significado, por la negación del texto literal, atravesando los abismos de la aporía (dificultad lógica que presenta un problema especulativo)  —confusión, extrañeza, desasosiego— para alcanzar, más que una certeza, una segunda, una tercera... lecturas en las que se desvelen confabulaciones con el autor. El lector, oyente, contemplador descubrirán el tratamiento irónico-intencional del texto al reconocerlo como estrategia de implicación transversal, es decir, al compartir el secreto designado indirectamente por el autor, si cabe hablar de secreto, y no de vacío arborescente, rizomático (Blanchot).1 

            Todas las piezas de la muestra están proyectadas de manera que arman un juego. No se sabe dónde empieza o dónde termina. Es un circulo vicioso en el que todo tiene un por que de relación para con las otras piezas, en términos tácticos y estratégicos es como un juego de ajedrez. Y siempre sin dejar de ser un juego.  Cada pieza presenta un referente directo o indirecto hacia otra pieza. Así como a referentes puntuales y directos provenientes de la iconografía de la pintura culta, propia de las vanguardias de primera mitad del siglo XX, en su vertiente más conceptualizada –Jorge Villacorta–. 

 

El Loco 

            Siempre hubo una vez, presenta varios autorretratos, tres autorrepresentaciones reconocibles en pintura, dos en impresiones digitales y una escultórica (que contempla medio centenar de bustos). La autorrepresentación es un tema ya transitado en mis propuestas anteriores; pero es, desde el proyecto “Tutti Frutti, Con Cierto Batido Barroco”, que se utiliza la autorrepresentación como “ la potestad de asumirse uno mismo como uno más de los individuos de una nación y, para ser más específicos, uno más de un entorno próximo o sujeto de realidades comunes”. En este proyecto también queda por escrito lo cuestionable y relativo de esta posición, sin dejar además de reconocer que “en la mayoría de los casos el asumirse sujeto de conflicto es un modo contundente y valido para el relato de sucesos, más si aún por una razón u otra no se es ajeno a ellos”2

 

Esto no es un tabaco. 

            Esta versión del proyecto tiene interés en incluir una nueva pieza que no esta lejos de los preceptos y de las proposiciones del mismo. La pieza en sí aún no tiene titulo, pero es de fácil descripción, ver anexo dominó. La pieza en si consta de cinco a siete mesas de domino, con una imagen impresa en calcografía y editada en el Taller de Gráfica Experimental de La Habana. Cada mesa contiene un juego diferente de domino impreso.

 

Del cuento de la buena pipa y otros cuentos. 

            Aquí hay una trampa, y no puedo dejar de delatarme. Otra vez la poesía. Sólo un antojo –muy vivo y muy pasajero- hace que cada fragmento o parte de texto lleve como capitular, un título, que pudriendo ser arbitrario con relación a texto, corresponde a una pieza de la exposición. Antojo o ejercicio de las márgenes y extensiones a los que accede el discurso a veces particular de cada pieza, ¡no sé!. En todo caso continuo atribuyéndole a estos objetos e imágenes más rutas de significación.


1 Imágenes de Naufragio, Edita: Dirección General de Promoción Cultural y Patrimonio Artístico de la Generalidad Valenciana. Textos: José Vicente Selma. 1999. 2 “Tutti F rutti, Con Cierto Batido Barroco”. Autor: Alejandro Alexis García, curador: Jorge Villacorta.

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